Come bayas… y sé tan fuerte como un oso

Come bayas… y sé tan fuerte como un oso

Cuando  el verano está  en su apogeo y el sol calienta más es cuando maduran en nuestros arbustos las más deliciosas frambuesas, arándanos, moras y grosellas. Entre las hojas se vislumbran los más bellos tonos de rojo, violeta, rosa y azul. Pero las bayas no son sólo un efecto óptico. Saben maravillosamente bien, son aromáticas, tienen poco azúcar, son ideales para los más variados platos y nos mantienen en forma. Porque, aunque son pequeñas, tienen mucho que ofrecer.

Azul, rojo, violeta y rosa, el color marca la diferencia.

Además de muchas vitaminas y minerales las bayas contienen valiosas antocianinas. Estos colorantes vegetales solubles en agua, con un nombre difícil de pronunciar, se encuentran en casi todas las plantas superiores. Colorean los frutos y las flores de color azul, violeta o rojo. Pero las antocianinas hacen mucho más que conseguir que la fruta y las flores sean bonitas. Son, además, muy útiles para los seres humanos.

Las antocianinas de la piel absorben la luz ultravioleta de las frutas. De esta manera evitan el daño a las proteínas, al material genético y al núcleo de la célula. También se unen a los radicales libres, es decir, a los compuestos de oxígeno agresivos y destructivos, y protegen a la planta del llamado estrés oxidativo. ¡Es complicado y simple a la vez!

Pero lo más importante es que las antocianinas hacen lo mismo en el cuerpo humano. Y eso es genial para nosotros.

Por eso se dice que los colorantes de la planta tienen efectos reductores de la presión sanguínea, antiinflamatorios, antibacterianos y antivirales en los humanos.

 

También se supone que nos protegen, como las plantas, de los radicales libres. ¡Es realmente ingenioso! Porque se sospecha que estos radicales libres aumentan el riesgo de muchas enfermedades graves: arteriosclerosis, reumatismo, diabetes, ataque cardíaco, derrame cerebral, Alzheimer, Parkinson, enfermedad periodontal, cataratas.

Bayas en lugar de ositos de goma

Así que cuando nos entre el hambre es mejor comer bayas que ositos de goma. Son deliciosas, refrescan, fortalecen nuestro sistema inmunológico y luchan valientemente contra los “radicales” que no queremos en nuestro cuerpo.

Fuentes: wikipedia.de; gesundheits-lexikon.de; deutsche-apotheker-zeitung.defitforfun.demedmix.at

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